Autoexamen de la mama

Todos los senos tienden a tener masas.  Aprenda bien a sentir la forma de sus pechos para percibir los cambios.

Para algunas mujeres es más fácil examinarse los senos al bañarse, cuando la piel está mojada y las masas son más fáciles de notar. Si esto le resulta difícil, úntese los pecho con aceite para bebé.

Debe quitarse la ropa de la cintura para arriba durante el examen de los senos.

Se trata de un procedimiento que generalmente no causa ninguna incomodidad. Para evitar molestias, es mejor examinarse los pechos cuando son menos sensibles; es decir, dos o tres días después de finalizada la menstruación. Examínelos durante al menos dos minutos. El propio ciclo menstrual puede servir de control del tiempo para realizar el autoexamen al menos una vez durante cada periodo menstrual.

En primer lugar, desnúdese de la cintura para arriba y póngase de pie ante el espejo. Levante los brazos sobre la cabeza e inspeccione cuidadosamente ambos senos buscando cualquier anormalidad, como expulsión de líquido por los pezones, pliegues, hoyuelos o piel escamosa.

Junte las manos detrás de la cabeza y presione hacia adelante. Luego presione las manos fuertemente sobre las caderas e inclínese ligeramente hacia el espejo mientras empuja los hombros y codos hacia delante.

Estos dos movimientos realzan cualquier cambio en el contorno del pecho.

El siguiente paso es examinar cuidadosamente cada seno con los dedos, tanto recostada como erguida. Aproveche cuando se baña para realizar el examen de pie; con el agua jabonosa es más fácil encontrar pequeñas masas u otras anomalías.

Levante el brazo izquierdo sobre la cabeza y palpe con los dedos de la mano derecha todo el seno izquierdo. Comience por el borde y, presiones con las yemas de los dedos en pequeños círculos, acérquese gradualmente al pezón. Preste especial atención a la zona que va desde el seno a la axila, y a la axila misma.

Recostada boca arriba, examine cada seno con un movimiento circular, desde los bordes hacia el pezón o de arriba hacia abajo. Palpe las axilas buscando masas o zonas blandas. Aproveche el baño o ducha, ya que la piel mojada y jabonosa es más suave que la seca. Se consigue el mismo efecto utilizando aceite para el cuerpo.

Busque cualquier masa, engrosamiento o abultamiento bajo la piel. Apriete suavemente el pezón para ver si hay secreción. Haga lo mismo con el derecho. Repita el segundo paso mientras está recostada sobre su espalda, con un brazo sobre la cabeza y una almohada, o una toalla doblada, bajo el hombro del lado que vaya a examinar. Esto aplana el pecho y facilita la inspección.